CASA AGUAYO
ARTÍCULO 6.- "La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito, o perturbe el orden público." La principal característica de un gobierno democrático es el no coartar la manifestación del pensamiento, ya que esto provoría una exclavitud de tipo espiritual. Este precepto constitucional se encuentra directamente ligado con el artículo siguiente, solamente la diferencia estriba en que uno te otorga el derecho a manifestarte verbal u oralmente y el séptimo hace referencia a la libertad de escribir y publicar las ideas.
Aquí me gustaría dar a conocer una anécdota totalmente antidemocrática donde se demuestra el caracter tan faccioso con que actúa el gobierno del Estado de Puebla. Resulta que al acudir al cine durante este fin de semana, me percaté en la cartelera que acaba de comenzar el quinto festival internacional de cine morelense y sólo porque ya había comprado los tickets para una función anterior, decidí ir a ver una función del festival para el día siguiente. Al siguiente día al consultar por internet la cartelera con el objeto de seleccionar una película, al ingresar a la cartelera del cine de arte morelense, pude observar una serie de películas disponibles y "Los Demonios del Edén" fue la película que más atrajo mi atención, sobre todo por todo por el ambiente político actual en el Estado producto del acontecimiento entre el Gobernador Mario Marín y la periodista Lydia Cacho. Resulta que al dar click en el título de la película con el objeto de informarme sobre los horarios de función, se dejó ver un anunció que informaba; Que por disposición oficial del Gobierno del Estado de Puebla, no es posible ver ésta película en ninguna sala de cualquier cine en el Estado, solamente que uno acuda a otra entidad federativa para verla.
Lo primero que se vino a mi mente fue éste precepto legal y la unilateralidad con que el gobierno del Estado elegió por cada uno de nosotros lo que debemos ver y oír, dejando ver su notoria hegemonía sobre la libertad de expresión que, por lo menos aquí se encuentra coartada indiscutiblemente.

